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sábado, 28 de enero de 2012

4. Silla: "La delgadita"


Se me dice que para mejorar la situación debo enfrentar la vida tal como debe ser. Es decir, salir de la tabla en la que suelo situarme -el analista la acaba de bautizar como olimpia-, y ponerme a trabajar como cualquier hijo de vecino. Pero eso se supo desde siempre, y precisamente el no poder cumplirlo fue lo que creó, en apariencia, la situación de crisis. También se le dice al paciente que es hasta cierto punto normal su aversión a salir a la calle y a poner en entredicho una serie de asuntos sociales. Se le informa que puede ser producto de haber pasado durante años por una serie de médicos ineficientes. Ahora la escritura ocupa todo el tiempo. Una escritura que dudo pueda ser transmitida. Y esa es también una fuente de miedo.

Mario Bellatin - La jornada de la mona y el paciente
Ilustración por Yael

viernes, 13 de enero de 2012

3. La silla del recuerdo:


Casi todo el tiempo de mi permanencia aquí he estado sumido 

en la tristeza

iniciada 
a partir de un extraño incidente amoroso al cual 

no puedo hallarle una explicación coherente. 

Tiempo signado por la enfermedad, por los manejos correctos o incorrectos de los distintos tratamientos médicos. 

Y ahora, 
cuando parece que los males físicos 

retroceden, 

aparece esta 
negación del mundo
y estos 
miedos inexplicables.





Mario Bellatin - La jornada de la mona y el paciente
Ilustración por Yael

lunes, 26 de diciembre de 2011

2. La silla a rayas

Dejé de tomar ciertas pastillas y surgió el terror. El miedo a no ser yo mismo, como si dentro mío existiera otra dimensión. Ya nada podrá seguir siendo igual que antes. Algo se ha roto que ha desatado una serie de sensaciones nuevas y espeluznantes. Siento un frío extraño. Estoy abrigado. No se trata de frío corporal. Tengo sueño, estoy casi dormido, y al mismo tiempo me encuentro desvelado. Creo que es temprano en la noche, pero veo el reloj y advierto que son más de las tres de la madrugada. No quiero que exista mi realidad, no quiero que exista tampoco la realidad externa. Aparece el suicidio como opción. No como una decisión sino como dimensión desesperada de las cosas. Para cometerlo, además, se me ocurre el mecanismo más pedestre como es salir corriendo con dirección a la estación del metro y esperar la llegada del convoy.


Mario Bellatin -  La jornada de la mona y el paciente
Ilustración por Yael

domingo, 25 de diciembre de 2011

1. La silla sobre verde



No puedo tocar ningún pensamiento sin que me cause dolor. Sensaciones punzantes en el cuerpo. Cabriolas que hace la mente para hacer de todas las cosas algo desagradable. Imposible de soportar. Trato de pensar en forma medida, desechando los pensamientos que me puedan hacer daño. Midiendo las intensidades. Eso con respecto a las ideas pasadas, a los recuerdos. En el presente trato de que sucedan la menor cantidad de cosas posible. Que los acontecimientos se mantengan estáticos, sin grandes sobresaltos. Es por eso que la tabla donde duermo se convierte en el mejor lugar posible dónde mantener el cuerpo tendido. Repito, como un condenado a muerte que espera la ejecución de su sentencia.


Mario Bellatin - La jornada de la mona y el paciente
Ilustración por Yael

miércoles, 11 de mayo de 2011

Me vi


...
¿Qué ángel malo se paró en la
puerta de tu sonrisa
con la espada en la mano?
¿Quién sembró la angustia en las llanuras
de tus ojos como el adorno de un dios?
¿Porqué un día de repente
sentiste el terror de ser?......
Piensas que no importa caer
eternamente si se logra escapar
¿No ves que vas cayendo ya?
Limpia tu cabeza de prejuicio y moral...
Déjate caer sin parar tu caída sin
miedo al fondo de la sombra
Sin miedo al enigma de ti mismo
Acaso encuentres una luz sin noche...
Cae
Cae eternamente
Cael al fondo del infinito
Cae al fondo del tiempo
Cae al fondo de ti mismo
Cae lo más bajo que se pueda caer...

Foto por: Yael